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POESIA DE MUJER SAHARAUI

Todos los saharauis y  los que aman al pueblo saharaui conocen el importante papel que la mujer ha desempeñado y desempeña en su sociedad. Mujeres ingenieras, doctoras, enfermeras o maestras que han desempeñado una encomiable labor por su pueblo. Sabemos de mujeres valientes que han levantado los campamentos de refugiados de la nada y los han convertido con su esfuerzo en lo que son hoy, un ejemplo de dignidad.
Se ha escrito mucho sobre el destacado papel de la mujer en la sociedad tradicional saharaui y se  admiran los casos de mujeres activistas y defensoras de derechos humanos en el Sahara ocupado, que son detenidas, violadas, perseguidas, torturadas y encarceladas cada día. Sin olvidar  que muchas de estas mujeres, aún hoy están desaparecidas o han muerto por defender la libertad de su pueblo.
La faceta menos conocida de las mujeres saharauis, es la creación cultural y   poética. Oral y escrita, en hasanía o en español. Este es un breve repaso por algunas poetisas de las que tenemos referencias. La oralidad de la literatura saharaui, la barrera del idioma y las condiciones extremas de estos casi cuarenta años de exilio e invasión hacen muy difícil el conocimiento y la difusión de estas creaciones, pero es vital no perder estas joyas literarias que corren riesgo de desaparecer si no son guardadas correctamente. Este es un breve repaso por la figura de varias de ellas, y es una invitación a hacer un estudio más detallado sobre estas magníficas mujeres poetisas.

Fatma Ahamed Abdesalam, una niña saharaui que tenía 13 años cuando en 1974 ganó el X Concurso Nacional Literario para la Juventud con este bello poema, dedicado a la ciudad fundada por Cheij Malainin. Este único poema, que nosotros sepamos, circula por diferentes páginas de Internet. Pero no sabemos qué habrá sido de Fatma, dónde recalaría después de que la ciudad santa fuera invadida por los marroquíes, qué le habrá deparado el destino. Este es un fragmento del precioso poema de la niña Fatma, llamado “Smara”.


“Smara”
Eres la cuna feliz de mis abuelos,
santa entre las santas, Smara.
Caduca está tu gloria
pero no de mis sueños alejada.


Tus piedras, vieja señal
de esplendor en otros tiempos,
están viejas y altaneras
resistiendo el embate de los tiempos.

Existe otra saga de poetisas que dedican sus poesías a la lucha del ejército saharaui, a la libertad de su pueblo, al coraje de los soldados, a los caídos en combate  en la guerra, a las viudas y a los huérfanos, a la victoria  y  a ensalzar la lucha por su justa causa, poetisas de la revolución.
La  poetisa y excombatiente Fana Ali




 Fue combatiente del Ejército de Liberación Saharaui en los primeros años de la invasión marroquí. Sus creaciones reflejan las gestas del ejército de liberación saharaui. Es muy popular sobre todo su poema “Dreimizat”, conocido por todos los saharauis como oda a los valerosos combatientes guerrilleros. Dreimizat (es el nombre que se le da a los vehículos Land Rover, que los combatientes saharauis adaptan al medio de guerra descapotándolos para transportar su arsenal para atacar al enemigo en su guerra de guerrillas),hoy sigue siendo una de las poetisas más reconocidas y queridas  en el Sahara.

Esta es la traducción de su mítico poema:

“Dreimizat”

Dreimizat con mucho polvo
Con sus armas y sus balas
Juran al enemigo
Que no dormirá tranquilo
Fuera de las trincheras.


Fatma Galia Mohamed, es una poetisa saharaui que escribe en español. Nació en los años 70 en El Aaiun, y actualmente vive en el País Vasco. Fatma ha escrito un libro de tradiciones y fábulas saharauis, “Pueblos de sabios, pueblos de pocas necesidades”, y un poemario “Lágrimas de un pueblo herido”, publicado por la Universidad del País Vasco, institución donde realizó sus estudios de periodismo. Este es un fragmento de uno de sus poemas más conocidos, “Lágrimas de un pueblo herido”:



“Lágrimas de un pueblo herido”

Lágrimas, lágrimas,
lágrimas de un pueblo herido por
caravanas de tanques y cañones que
sembraron un bosque de bombas y
muertes.

Gritos de senderos ensangrentados
mujeres aterradas y sin el ayer.
mezquitas derrumbadas por peregrinos sin
piedad.
Otros de sus poemas:

“Niños”

Vi ojos bellos clavados en los míos,
miradas apagadas, sin juguetes ni diversión.

Vi pupilas nubladas, manos tiernas con
mascotas de lagartos y escorpión.

Vi tez morena, pies descalzos correteando,
por los charcos y dunas.

Vi criaturas víctimas del terror, inocencias
que apasionan, rostros que inspiran,
corazones que cautivan.

Vi lo que nadie pudo ver, espejismos
tejiendo cuerdas del pasado, sombras
en el horizonte cultivando claveles y
resplandores en el cielo con
mensajes esperanzadores.

Vi semillas forjadoras del mañana, un
presente con futuro, un porvenir con
varias formas del saber.

Vi tantas, tantas cosas por decir, que sólo mi mente
guarda y mis labios no podrán describir.


Fatma Galia M. Salem


“En la ciudad del viento”

En la ciudad del viento,
veo lo que nadie ve,
siento lo que nadie siente,
lo digo, lo repito con
el viento y no me arrepiento

El desierto me hace sentir
como una princesa
en la ciudad del viento.

En la ciudad del viento,
hay palacios de piedras
y castillos de arena,
como en los cuentos de hadas.

El desierto me hace sentir
como una princesa
en la ciudad del viento.

Ando descalza sobre una alfombra de arena,
suave como la seda
y dorada como el ORO.

Vivo bajo un cielo
grande e inmenso,
cubierto por un velo azul,
azul como el mar.

En la ciudad del viento
la libertad nació sin dueño.
En este horizonte lejano y sin límite,
como un sueño,
cuando posa la mirada,
la vista navega libremente.

El desierto me hace sentir
como una princesa
en mi palacio de lona,
rodeado de espejismos,
como cascadas y fuentes de agua,
que se deslizan de las montañas…
espejismo brillante, con destellos,
como el diamante que
brota de repente
desde el fondo
de la tierra…

Tierra, yerma y querida,
madre del fuego,
del aire, del frío, del silencio,
del nómada y del viento.

El desierto me hace sentir
como una princesa
en la ciudad del viento.

El sol, mi hada madrina,
cada día me quiere,
me guía y me protege.

La luna, mi espejo mágico,
que me escucha,
me mira y me mima.

Las estrellas, luces de vecinos
y pueblos de princesas,
cercanas y lejanas,
cada noche me iluminan,
me vigilan y me amparan.

El desierto me hace sentir
como una princesa
en la ciudad del viento.

En la ciudad del viento
veo lo que nadie ve,
siento lo que nadie siente.

Lo digo, lo repito
con el viento y
no me arrepiento.

El desierto me hace sentir
como una princesa
en la ciudad del viento

Cuántos versos hacen falta por escribir 

Cuántos versos hacen falta por escribir
Para convertir  en cenizas los fantasmas
De la injusticia
Cuántos versos hacen falta por escribir
Para que reine la justicia en su palacio
Sin injerencia

Cuántos versos hacen falta por escribir
Para que coronen la verdad en nombre
De la justicia

Cuántos versos hacen falta por escribir
Para que las túnicas negras abriguen
 antes
La razón que el corazón
sin preferencia



Cuántos versos hacen falta por escribir
Para que la dignidad sea una esencia
De nuestra existencia.

Cuántos versos hacen falta por escribir
Para que la independencia no sea
Un rehén
De nuestra ignorancia

Cuántos versos hacen falta por escribir
Para que las palomas de la paz posen
En los tejados de la inocencia

Cuántos versos hacen falta por escribir
Para que la bandera de la libertad
Ondea
Con honra y elegancia

Cuántos versos hacen falta por escribir
Para que las sentencias de la justicia
Sean
El elixir de la conciencia

Cuántos versos hacen falta por escribir
Para que los indignados luchen a diario
Con vehemencia

Cuántos versos hacen falta por escribir
Para que suenen las campanas de
 la tolerancia
desde nuestra infancia

Cuántos versos hacen falta por escribir
Para que la felicidad sea
La gran exigencia

Cuántos versos hacen falta por escribir
Para que la convivencia no sea
Una apariencia

Cuántos versos hacen falta por escribir
Para que la violencia en nuestro universo
No tenga presencia

Cuántos versos hacen falta por escribir
Para que la pobreza no se
Una herencia
Cuántos versos hacen falta por escribir
Para que la riqueza no caída en manos
De la codicia

Cuántos versos hacen falta por escribir
Para que la generosidad no sea víctima
De la avaricia

Cuántos versos hacen falta por escribir
Para que la solidaridad no esté retenida
Por la intransigencia.



La cantante saharaui Aziza Brahim se inspira en una gran poetisa y por ello la entrada de su Blog hace que nos encontremos una preciosa presentación de bienvenida,  que nos invita  a conocer la poesía saharaui a través de la referencia  a su abuela Ljadra Mint Mabruk, una anciana, que vive en los campamentos de refugiados saharauis.




 La Unión Nacional de Mujeres Saharauis va a editar una selección de sus poemas. El libro se realizará en el dialecto  hasania, con lo que los que no tenemos la suerte de conocer este idioma nos perderemos los poemas de esta gran mujer. Es uno de los problemas de la traducción de la poesía en hasania a otras lenguas, no sólo se corre el riesgo de que se pierda el ritmo interno del poema, si no que es muy difícil trasladar las sutilezas y metáforas que encierran estos versos.
 Ljadra Mabruk ha compuesto sobre todo poemas dedicados a la revolución y a las hazañas del ejército saharaui durante la guerra, un género muy cultivado en los años 70 y 80, no sólo entre los hombres sino también entre las mujeres. Uno de sus poemas “Qasida” más apreciados es:


“La Ofensiva del Magreb Árabe”

 Inauguró esta gran ofensiva
Del Magreb Árabe
Un ejército que alumbra
Nuestro camino
Convencido por una causa
Que ha prometido la victoria.

Todos nuestros esfuerzos
Deben dirigirse
A la convicción
Contra un enemigo
Cuando a ellos nos enfrentamos
Detrás de sus muros
Y liberamos territorios del Sahara
Y le demostramos que
El Sahara no es Agadir
Ni Casablanca
Es sólo el Sahara,
Un pueblo que aspira a su libertad
Y tras ella lleva un siglo.

Qsidas de Ljadra Mint Mabruk


Inauguró esta gran ofensiva
del Magreb árabe
un ejército que alumbra
nuestro camino
convencido por una causa
que ha prometido la victoria.

Todos nuestros esfuerzos
deber dirigirse
a la convicción
contra un enemigo
cuando a ellos nos enfrentamos
detrás de sus muros
y liberamos territorios del Sahara
y le demostramos que
el Sahara no es Agadir
ni Casablanca
es sólo el Sahara,
un pueblo que aspira a su libertad
y tras ella lleva un siglo.



Hay  una nueva generación de mujeres saharauis que crean en árabe y  hasania, dialecto saharaui. Es el caso de  la poetisa Nanna Labat Rachid. Sus poemas han sido editados, se pueden leer, no son transmitidos oralmente como ocurre con los poemas de sus colegas de otras épocas. Lo que no quiere decir que la recitación y la oralidad de los poemas deje de ser importante. La poesía, en cualquier idioma, es más para ser escuchada que leída. Nanna presentó el año pasado  en Argel su nuevo libro “Sufrimientos grandes como mi Patria”, además de ofrecer varios recitales. Sus poemas están dedicados en su mayoría a la añoranza por la tierra ocupada.





Saludos Zemmur
Bailamos a pesar de las heridas
Y tu saludo acaricia mis mejillas
Y los abrazos me rescatan de mi fiebre.


"No deseo que quede eco en mí"

No deseo que quede eco en mi

Profundo,arraigado
En lo más profundo de la tierra
Siento tus  lágrimas como un  pinchazo
Sobre mis hombros cuando
tus dedos acarician mi pelo
 y me inundan de vida

Te siento profundo en lo más arraigado
Y me arraigo en lo más profundo
A pesar de que corres por mi sangre
A pesar de que marcas. No encuentro límites
No entiendo mis sueños
Solo tus señas y tus límites
Tu no ensalzas mis señas
Y me siento pequeña
Y muero empequeñecida
En el interior de mi vientre muero
Y me siento empequeñecida

Pero en mi espejo te veo
como pupila de mis ojos
y cuando te veo resucito
Al contrario que ellos
Ante los abrazos y besos
Y no solo ante
la euforia y las  victorias


¿O tengo... Antes de empezar
Ya te  encontrabas en mis venas
Antes que mi propia sangre
En mi mente existías
Antes del desarraigo
Pero cuando te abrazo

Me siento en lo más alto enaltecida
Me siento enaltecida... y vuelvo a la tierra
Por  momentos…y te veo, mi patria
Nunca sabré si es
¿El punto de partida a la vida?






 Salka Embarek es una poeta, comprometida con la defensa de los derechos del pueblo saharaui. Ella vive en Tenerife (Islas Canarias. Así la presenta un diario de la isla:
 “Es una de las más activas defensoras de los derechos de los saharauis que hay en la Isla (Tenerife). Hija de tinerfeños asentados en El Aaiún, Salka recuerda con estremecimiento cómo fue la invasión de esa ciudad y cómo tuvo que escapar en media hora con su madre y sus hermanas.

Su padre, Mohamed Embarek, presumía de conocer cualquier rincón del Sáhara y saber dónde estaba solo con oler la arena. Fue un aprendizaje adquirido tras meses y meses de viajar por el desierto junto con una expedición de geólogos e ingenieros españoles que buscaban las riquezas del subsuelo sahariano. Así se descubrieron los yacimientos de fosfatos de Bucrá, los más ricos en pureza del mundo, de los que Embarka llegó a ser el encargado de la mano de obra.

Sin embargo, Mohamed Embarek, que figura en algunos anales como uno de los fundadores de El Aaiún, no nació en el desierto, sino en Tenerife, al igual que su esposa. Recién casado, alrededor de los años cincuenta, emigró a Venezuela pero le fue mal. Volvió a Tenerife pero enseguida se embarcó de nuevo en busca de un futuro mejor. Y así llegó a Sáhara, en donde ya se habían asentado algunos canarios y peninsulares. Poco a poco, el tinerfeño se hizo saharaui.

Allí, en El Aaiún nació Salka, una de las más activas defensoras de los derechos saharauis que hay en la Isla. Salka recuerda con estremecimiento la Marcha Verde. "Mi padre alertaba al Polisario de cómo el Ejército español se iba retirando de algunos puntos estratégicos allanando el camino a los soldados marroquíes, que entraron en El Aaiún armados hasta los dientes. Mataron a miles de personas y allanaron todas las casas. Un día, mi padre vino muy nervioso a casa y le dijo a mi madre que teníamos que salir de inmediato. La comida quedó en el caldero. No pudimos coger más que nuestra documentación porque nos esperaba una avioneta llena de sacas de correo con destino a Tenerife. En efecto, media hora después de salir de casa, los marroquíes fueron a buscarnos". Hace tan sólo unos meses, Salka viajó a El Aaiún. Fue retenida en comisaría por cinco horas. Está advertida: "Algún día desaparecerás en el desierto y nosotros diremos que lo lamentamos mucho", le susurró un policía.
Afortunadamente para ella y para todas nosotras no ha desaparecido, sigue aquí, defendiendo aquello en lo que cree con sus artículos, su palabra y su poesía.

“Itaca del Sahara”

Volveré a la tierra.
apesar de los desgarros
que el silencio ha dejado en mi pecho,
volveré a la tierra.
Sin el padre y la madre
que aquel día me tuvieron,
porque ellos ya volvieron
y me esperan.


Volveré a tierra,
y al que frene mi delirio
lo volveré locura.
La esperanza es tan terrible
tan intenso el deseo,
incontenible el anhelo,
que volveré a la tierra
por el único camino perseguible.


Y si me asaltan los ladrones,
los que roban el pan
de la boca de mis niños,
abusadores de melhfas,
forjadores de mentiras,
les mostraré mis heridas,
que aun sangrando,
no me frenan.


Volveré a la tierra,
con los pasos de mi padre,
el corazón de madre,
de mis hermanas su conciencia.
Preparada tengo mi razón
y si la violencia impones,
bastará con mi dolor
para forzar la puerta.


Volveré a la tierra
el día de abrir ventanas,
de amanecer en higueras,
de mujeres en la Badía,
lagartos sobre las piedras.
Entrarán conmigo todos los muertos,
para dejar sus cuerpos
donde sus hijos los velan.


Profesionales del sufrimiento,
sabed que mi llegada está cerca.




“Soy el Sahara”

Seré guerra
y cuando sea necesario, seré paz.
seré la paz de la guerra
y el límite entre ambos
lo marcaré yo.

Que no vuelvan a llamarme fanfarrona,
que no vuelva ningún ministro
a provocarme,
que durante los años de mi tragedia,
ya le derribé algunos muros
y logré hacer caer sus falsos estandartes.

No hay gobierno usurpador,
ni cruel,
ni rey tan soberano
que pueda mirarme a los ojos,
y negarme que es culpable.
No podrá porque no ha olvidado
las veces que le he enfrentado,
le he descubierto y ganado.

Mírame bien,
porque el timón está en mis manos,
y el viento sopla a mi favor,
no seré yo la que tema,
no seré yo la que pierda,
ni oirás mis palabras en vano.

Ya soy vieja,
treinta y cuatro años han pasado
pisando mi cuerpo,
bajo metros de tierra enterrado.
Más de treinta años han dejado
en mi boca sabores amargos,
algunos ya no los siento,
otros se han vuelto brazos,
de líderes desconocidos,
de mujeres en esperanza,
brazos de mártires que vuelven
extendidos a la superficie,
acudiendo a mi llamada,
al de esta vieja que soy yo,
y que ahora vuelve joven
y renovada.

Que no me llamen fanfarrona,
porque mis hijos le responden,
que mi voz no es una sola,
soy el Sáhara,

ESCUCHA BIEN MI NOMBRE.

Por un Sáhara libre,
Salka Embarek

“No es fácil amar así”


(A todos los presos políticos saharauis en huelga de hambre)

Para que todos los sepan,
yo no empeño tu memoria.

Yo, que he llorado con el honor de mis muertos,
desafío mi débil existencia para que libre la vida,
se aleje de mi cuerpo.

Mi verdad es de mérito,
que todos los sepan,
yo entregué mi alma al calor de mis huesos
transformados en lucha
para liberar la tuya.

Sí, me consta que no es fácil
mostrar tanto amor.

Soy consciente de que mi propósito contigo
es de un compromiso asombroso,
pero te diré que yo iba a ser estudiante,
pastor, traductor de idiomas, ingeniero,
un intelectual discreto, un niño viajante,
lucharía atrevido por rozar tu boca en la noche
paseando libre por mis calles tuyas.

Mas la noche y tu boca, tu calle y mi lucha
era de estudiantes, de pastores,
traductores viajantes,
y niños ingenieros.

Así fue que entendí mi amor.
Esta meritoria verdad que anuncio
se multiplica cada hora que paso
tras las rejas del hambre.

Que todos lo sepan,
no cederé en mi empeño de amarte,
no antes de lucharte y lograrte,
porque sin ti, patria,
no soy nadie.

Por un Sáhara libre,
“En el uso de la palabra”


En el uso de la palabra digo,
CULPABLE.
No habrá más silencio
mientras siga tu culpa,
y más tarde,
no habrá silencio.

He venido a jurar tu delito
ante el dolor de mis hermanos
vivos enterrados, vivos quemados, vivos muertos...

He venido a entregar mi palabra y mi sangre
donde mi deber es ofrecerla,
a éste pueblo mío punzado
de bocas rotas y palabras heridas...

Debes saber, tú, CULPABLE,
artífice de nuestra condena,
que llevo grabada tu culpa
en cada uno de mis fonemas,

Debes saber,
que será legítima mi palabra
allí donde quiera que yo vaya,
porque la voz me ha sido entregada
en nombre de mis ahogados.

A falta de libertad
hemos tallado un lenguaje,
mientras tú nos golpeas,
nosotros cosemos banderas,
mientras tú desgarras nuestros cuerpos
nosotros nos cubrimos de piel nueva,
mientras levantas muros insolentes,
fusilas ojos y gargantas,
a nosotros se nos derrama la voz
entre ríos caudalosos de verdades.

Donde tú dices fuerza,
nosotros libre,
donde dices llanto,
nosotros libre,
donde dices excusa,
nosotros libre,
donde dices violencia,
nosotros libre,
donde dices tuyo...
NOSOTROS, SAHARA LIBRE!!!

En el uso de la palabra digo, denuncio:
CULPABLE.






Zahra Hasnaui, después de  la invasión marroquí  al Aaiún y para proseguir sus estudios en español, tuvo que marchar forzosamente a estudiar a Marruecos a miles de kilómetros de su hogar .Mas tarde llegaría a España, donde  Se licencia en filología inglesa en la Universidad Complutense de Madrid. Viaja a los campamentos de refugiados saharauis donde desempeñó durante  varios años  una excelente labor como locutora en las programaciones en español de la Radio Nacional Saharaui. Actualmente reside en España donde desarrolla toda una serie de actividades relacionadas con la cultura de su pueblo. Son innumerables los actos, recitales y conferencias que han contado con su poderosa presencia, no sólo en España sino en el extranjero, es el caso de conferencias en las Universidades de Leeds y California. Zahra escribe poesía en español, forma parte del grupo de escritores y poetas saharauis Generación de la Amistad y ha participado en dos antologías de poesía saharaui “Aaiun, gritando lo que se siente” y “Um Draiga”. En sus poemas Zahra canta a su ciudad, El Aaiun, a sus amigos desaparecidos, a la mujer saharaui, a las pacíficas voces de los activistas saharauis de derechos humanos.

Zahra, como la mayoría de las intelectuales saharauis, es un ejemplo del importante papel que juega las saharauis en su sociedad y en su lucha. En sus poemas  refleja una belleza y fuerza  que caracterizan a las mujeres saharauis, tal  como se expresa en este poema dedicado a la mujer saharaui titulado “Sahrauia “.


“Sahrauia”

Tuve sed, y tus dedos
escanciaron el rocío.

Tuve hambre,
de pan, de paz,
y tus cantos me colmaron.

Con la capa de estrellas,
arropaste la noche gélida,
acercaste la luna y la brisa marina.

Espíritu,
Alegría, esperanza,
cómo compensarte, dime,
cómo superar la magia.



“Tiris”



¿Cómo se tatúa la huella si nunca existió?

Te he soñado tendiendo puentes hacia mis brazos…
Brujería, magia femenina, murmuran entonando bismillah...
Rasgaré el velo que cubre tu belleza...algún día…
Bailaremos rodeadas de diablos traviesos, y estrellas danzarinas,
sin mantos, sin lazos…piel a piel…
Celebraré el solsticio de primavera hasta que se duerma la luna, y duerma yo,
abriendo las venas a los lagartos sedientos de nosotros.


“Se me olvidó”

Se me olvidó
dedicar un poema
a la fuerza invisible
de la mujer afgana.
A la niña Malala
que con letra carmesí
pinta caminos prohibidos.
A la espiga que se dobla
en un monte andino.
Al poeta,
al músico,
al cooperante
que se sacude la mano
y limpia de espinas la tiende,
al amigo sin fronteras.
A la caricia del viento
en un lunar de Tiris,
a las sonrisas del sol
en mis ondas marinas.
Al enigma de tus ojos
cómplice de mi insomnio.
Al silencio de tu boca,
a veces, afluente
y otras, espada.
Se me olvidó tanto...





“El silencio de las nubes”

A las nubes no les quedan pastores.
Nómadas taciturnas
tras los rebaños de dromedarios,
las risas de los niños, los frigs de jaimas,
los pozos verdes y las melfas cantarinas…

Todo es distinto.

Se fueron…
y vino el silencio
a cubrir la infinidad
de narcótica pausa.
Adormece al río,
al viento enmudece,
vacío… en la mirada,
en la palabra… intención.

No queda nada.

La sombra de las nubes consuela a una huérfana acacia.





“Las fuentes”


Renuncio a aceptar
tu infidelidad amañada.

Renuncio a tu maquillaje rojizo,
ese,
que me trae la realidad desvirtuada.

Busco recuerdos
en las rendijas
de mi memoria rota.

Una esquina,
un guardia de tráfico,
una cara desdibujada.

Camino a tientas
sorbiendo tus venas,
tus perfumes salados,
huyendo sin saberlo,
cuando me salvan
las palmeras
que gritan desoladas:
No es lo que piensas.

Las abrazo,
me convierto en raíz.


“Diez y uno”

A las madres saharauis,
desaparecidas durante años en mazmorras marroquíes,
a las infancias robadas.



Diez años y un día
en este dilatado desvelo
mirando sin ver.
Diez años y un día
afanándose la Ignorancia
en velar la Razón.
Decidle,
que no reproduce
el ojo su imagen.
Que mis dedos
en el aire acarician
su voz, su andar
torpe y gestos.
Que trazan su nombre
de derecha a izquierda
y de izquierda a derecha
lo vuelven a trazar.
Decidle,
que, temblorosos,
no olvidan la abultada
mudanza del tiempo.

Decidle,
que aunque
raptara el lienzo
yo ya bebí su sonrisa
y me embebí por siglos.


“Gaucho”


En la jungla desnuda me devora
la marabunta de hormigas caníbales de sueños.

Persigo
la alegre melancolía,
el fruto prohibido,
el nómada en milongas.
Persigo el abrasante acertijo de tu boca por las pampas.


“Ojos”

Miró
al sultán
la sultana
aunque sólo
la mitad veía.

Y llevada por
medias lunas habló
de esperanzas partidas,
remendadas,
de muñecas rotas,
acicaladas,
de perros ladradores
sin eco, sin nada.

Miró
el sultán
a la sultana.
Tras la negrura
vio asomarse
la luz de las llamas.
Y comprendió.
Comprendió
por qué se escarchan
las cosechas
en tierras prestadas.

Jeyik, ya Sultana Jeya, jeyik.

Dedicado a Sultana Jaya



“Luna”

A Mariola


De puntillas voy,
pisando el pasado.

Me fui
sin querer olvidarte.
Y sin querer, recuerdo
que me fui y olvidaste.

Luna!, me llaman,
lunática Luna,
velero decrépito
de velachos arriados en tus mares.

Luna, lunática Luna.




“Estaciones del alma”

Invierno doliente,
en la distancia.
Invierno,
otoño y
primavera.

Solidarias
aladas
portan
tu misiva
invisible.

Aromas de madera
en mis sentidos
heridos,
vientos
a todo galope
en la bruma
de mis primaveras,
aguas de colores
en el estío
de mis recuerdos.

Releo
tu mensaje
recostada
en el laberinto
de los sueños.

Y mientras,
invierno,
otoño y
primavera
pasan,
consciente me pierdo
y me hallo inconsciente.


“Una flor”

A los que lo entregasteis todo para defender nuestra existencia.


Tras años
de asfalto,
cabalgaba
las arenas
rescatando
estrofas infantiles
y muñecas de marfil.

Una flor,
sobre una
tumba anónima,
derramaba sombra
en la yerma claridad.

Condecoraba
la tierra
al soldado civil.

La sencilla ofrenda
enmudeció
mis pensamientos,
la pompa y el clamor.

Y me inundó la lluvia.
Y no supe qué hacer.

Decidí sentir.





“Faros en el desierto”  

Con desesperada paciencia
alumbras caminos de esperanza.
Ven conmigo,
susurras,
y yo te sigo,
sigo tu luz por cielos añiles.

Del libro "Aaiun, gritando lo que se siente"



"Saguia”

Dicen que la
noche se adueña
de tus tonos añiles,
violeta y cobalto.
Que se secaron
en tu regazo
los besos de sal.

Dicen que
la sonata
de viento,
se torna en
sinfonía de
notas caóticas
orquestadas
por el espanto.

Ignora los dardos
de la serpiente.

Volveré,
envuelta en mantos
de estrellas rojas,
a sanar las
aguas amargas.

A morir y renacer juntos
en la matriz del Atlántico.






“Voces”


A todas las voces saharauis secuestradas, en tumbas y en cárceles;
esas voces que, sin embargo, no sólo paredes revientan.


Quizá pienses que tu voz no me llega,
que el malvado siroco la rapta
antes de llenar mis sentidos.
Quizá sueñes que el eco es mudo
el espejo ciego y los versos
se acobardan.

Se agolpan tus clones,
y alborotados pugnan
por salir en blanco y
negro de mi garganta.
A veces escupo,
casi siempre embucho,
ira, sangre,
paz, tierra.

Quisiera encadenar
tus manos a las mías,
el techo oscuro
abrir a las estrellas.

Quisiera, los ojos,
limpiar de rabia.

Treinta voces,
Treinta veces,
repiten la historia,
porque nadie pudo,
nada puede domar
las voces que rozan el alma.
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